En pleno verano de 2015 aparece un cuerpo descuartizado y en descomposición en las afueras de Alicante. Todo es un enigma, empezando por la identidad de la víctima, hasta que las primeras pistas apuntan a la comunidad de ciudadanos de Europa del Este. Una tela de araña pacientemente tejida por los investigadores espera que caigan los sospechosos.